‘EL MINISTERIO DEL TIEMPO’ 2×01

No. No existe puerta del tiempo que dé cuenta de la existencia en nuestro país de un fenómeno seriéfilo como el que ha supuesto ‘El Ministerio del Tiempo’. Por ahí no le van a ir mal dadas a la patrulla más querida del espectador patrio. Esta serie creada por Pablo y Javier Olivares y producida por Cliffhanger y Onza Partners ha conseguido algo que parecía imposible hasta la fecha: gustar a muchos no queriendo gustar a muchos.

El MDT es una serie rompedora en muchos sentidos. Una serie pequeña (en un sentido industrial) que se ha hecho grande a base de ofrecer entretenidas aventuras, personajes carismáticos y una imagen cinematográfica, logrando formar un fanbase de guerrilla que alimenta el mito a base de tuits, ilustraciones y otras dádivas. En apenas un año se ha hecho un hueco entre las mejores series que ha parido nuestra televisión. Merecidamente.

Entre sus muchas virtudes, no cabe duda que el guion es una de ellas. A la consabida losa de tener que escribir capítulos de 70 minutos esta vez no se le sumaba las típicas imposiciones de tono o personajes a fin de contentar al mayor espectro de público posible, y en ese sentido el MDT ha gozado de algo más de libertad de la que hayan podido gozar sus congéneres. No sé si incluso se puede decir que en este caso la duración ha jugado a favor de una serie cuya naturaleza de episodios autoconclusivos que alternan distintas épocas hace que en cada capítulo nos encontremos con personajes nuevos a los que hay que ‘presentar’, y eso lleva un tiempo -aunque tal vez en 50 minutos también cabrían-. Guiones con ritmo, desparpajo cómico, giros inesperados, momentos emotivos, piruetas históricas y un ratio de guiños por segundo que da cuenta de su naturaleza referencial (¡una referencialidad transversal!) hecha a medida para un público leído (y visionado) cuyo centro de operaciones encontramos en las redes sociales. No cabe duda de que estamos ante una de las series del momento. Por eso hoy voy a tratar de desglosar y analizar uno de sus capítulos. Concretamente el que abre esta segunda temporada, que por cierto, en mi opinión -y de momento-, supera el nivel de la anterior. Por supuesto, nada de lo que exponga a continuación puede darse por sentado. Sólo estoy pasando por aquí.

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Vamos con el desglose en tramas y subtramas.

TRAMAS AUTOCONCLUSIVAS

TITULAR: EL CID MUERE 20 AÑOS ANTES DE LO PREVISTO

  1. EL CID MUERE 20 AÑOS ANTES DE LO PREVISTO.
  2. ALONSO, AMELIA Y ESPÍNOLA DEBEN VIAJAR A 1099 Y SACAR UNA MUESTRA DE ADN A EL CID
  3. LA PATRULLA SE TOPA CON EL CID.
  4. AMELIA SOSPECHA QUE EL CID ES UN IMPOSTOR. ESPINOLA BEBE DE LA COPA DEL CID Y BORRA EL ADN.
  5. AMELIA ENCUENTRA UNAS FOTOS EN LA TIENDA DEL SUPUESTO CID. JIMENA, LA MUJER DEL CID, LA VE.
  6. EL CID DETIENE A LA PATRULLA.
  7. ROGELIO (EL CID) LES CUENTA CÓMO TERMINÓ SIENDO EL CULPABLE DE QUE EL CID MURIERA ANTES DE TIEMPO. LES COMUNICA SU DECISIÓN DE CUMPLIR SU MISIÓN Y MORIR EL DÍA QUE MURIÓ EL CID QUE SEGÚN LA HISTORIA.
  8. JIMENA LE CUENTA A AMELIA QUE SABE QUE SU MARIDO ES UN IMPOSTOR. ROGELIO RESULTA HERIDO EN UNA BATALLA.
  9. EL CID YACE EN SU LECHO DE MUERTE. ALONSO Y ESPÍNOLA SE COMPROMETEN A SUSTITUIRLO EN LA BATALLA Y EVITAR QUE LA HISTORIA QUEDE ALTERADA.

TRAMAS Y SUBTRAMAS HORIZONTALES

TITULAR: JULIÁN ES APARTADO DE LA MISIÓN Y TERMINA YÉNDOSE

  1. JULIÁN ES APARTADO DE LA MISIÓN
  2. SALVADOR LE CONFIESA A JULIÁN QUE CONOCÍA SUS VIAJES EN EL TIEMPO. LO ENVÍA A LA ENFERMERÍA.
  3. JULIÁN QUIERE VER A MAITE PERO EL MINISTERIO HA BLOQUEADO LA PUERTA. SALVADOR LE HACE VER LAS ENORMES CONSECUENCIAS DE SALVAR A MAITE.
  4. UN AGENTE LE HACE VER A JULIÁN QUE EL MUNDO NO GIRA A SU ALREDEDOR Y QUE EN LA HISTORIA HAY GENTE “MALVIVIENDO” QUE NECESITA AYUDA. DECIDE IRSE.

TITULAR: AMELIA NO SABE QUÉ SIENTE POR JULIÁN

  1. AMELIA ESTÁ NERVIOSA POR EL REENCUENTRO CON JULIÁN
  2. AMELIA RECUERDA CON TRISTEZA EL MOMENTO EN EL QUE JULIÁN ROMPIÓ LA FOTO.
  3. JULIÁN SE VA Y AMELIA SE QUEDA JODIDA.

SUBTRAMAS AUTOCONCLUSIVAS

TITULAR: ESPÍNOLA NO ACEPTA RECIBIR ÓRDENES DE AMELIA

  1. ESPÍNOLA HACE UN COMENTARIO MACHISTA Y AMELIA SE ENCARA.
  2. ESPÍNOLA SUBESTIMA LA DEDUCCIÓN DE AMELIA.
  3. ESPÍNOLA LE ECHA EN CARA A AMELIA QUE NO TRATE COMO SE DEBE A UN CABALLERO.
  4. AMELIA CUBRE LA ESPALDA DE ALONSO Y ESPÍNOLA ANTE SALVADOR Y SE RECONCILIAN.

TITULAR: JIMENA DESCUBRE QUE ROGELIO TUVO MUJER EN OTRO TIEMPO, PERO EL AMOR ENTRE ELLOS SE ANTEPONE

  1. JIMENA ESTÁ MUY ENAMORADA DE SU MARIDO (APUNTES DE ESCENA)
  2. JIMENA LE CUENTA A AMELIA QUE SABE QUE SU MARIDO ES UN IMPOSTOR. AMELIA LE CUENTA QUE ROGELIO TUVO MUJER EN OTRO TIEMPO.
  3. ROGELIO, AGÓNICO EN SU LECHO DE MUERTE, LLAMA AURORA A JIMENA. JIMENA LE SIGUE LA CORRIENTE.

TRAMAS MENORES Y APUNTES DE TRAMA

TITULAR: IRENE VUELVE A LA PATRULLA

  1. IRENE REAPARECE EN LA CONSULTA DE JULIÁN
  2. IRENE ASUME QUE LA DEGRADEN, PERO SALVADOR LA REINCORPORA A LA PATRULLA.
  3. IRENE PROMETE A LA PATRULLA QUE HARÁ LO POSIBLE PARA RECUPERAR SU CONFIANZA.

TITULAR: HAY UN TOPO EN EL MINISTERIO

    1. TORRES LE ECHA EN CARA A SALVADOR TODO LO OCURRIDO EN EL MINISTERIO. SALVADOR LLEGA A LA CONCLUSIÓN DE QUE HAY UN TOPO.

 

En primer lugar hay que tener en cuenta las peculiaridades propias de un primer capítulo de temporada, que a su vez son distintas a las de un piloto. Nos precede una temporada entera, y eso significa que la serie ya tiene un recorrido hecho. Sabemos qué tramas se desarrollaron y quedaron abiertas, conocemos a los personajes, sus conflictos internos y relacionales. En definitiva, el espectador está en conocimiento de una información que sin duda va a condicionar cualquier escritura posterior. Esto que suena a perogrullada es importante porque afecta directamente a la estructura del capítulo, a la cantidad de tramas y escenas y, por extensión, a la duración de cada una de ellas. Como hay que explicarlo todo en 70 minutos es importante determinar qué información incluir y cual no, el número de pulsos de cada trama, y hacerlo sin perjuicio del interés dramático y el ritmo del capítulo. Un encaje de bolillos, que se dice.

Una de las consecuencias inmediatas de este ‘relevo’ es que la necesidad de tener que recoger el testigo de la temporada anterior va implicar necesariamente comerse parte del capítulo que abre la siguiente. En este caso tenemos una serie de escenas que sirven de pista de aterrizaje de vuelta a la normalidad, para engarzar tramas y subtramas que quedaron abiertas y resituar así al espectador: el reencuentro de la patrulla, la misteriosa vida pasada entre Julián y Amelia, la obsesión de Julián por salvar a Maite, la vuelta de Irene tras su traición… Paralelamente, hay que arrancar la trama episódica lo antes posible para que el espectador no sienta que la serie no avanza. Sí, los espectadores somos seres impacientes, no nos gusta estar frente a una aburrida máquina llena de cables. Así que, aparte de lo de siempre, ¿qué más?

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Una de las señas de identidad del MDT son esas escenas que abren el capítulo y que funcionan a modo de prólogo o ‘teaser’. En la mayoría de casos sirven para interpelar al espectador lanzándole una pregunta y sembrar así las primeras incógnitas. Una manera rápida y efectiva de captar el interés del espectador –que, como en la vida misma, en el fondo prefiere la emoción de una incertidumbre al aburrimiento de una certeza–. Un par de minutos y ya tiene todos sus sentidos puestos en lo que le cuenta la historia, entregado a la búsqueda de la respuesta a ese ‘porqué’ que le borbotea en la cabeza. Un recurso muy habitual en los ‘thrillers’ o series policíacas y que da paso a la investigación que, en último término, nos conducirá a la balsámica resolución. Tiempo al tiempo.

En este caso, el prólogo nos muestra a un guerrero blandiendo su espada en la batalla y a dos chicos encapuchados observando la escena escondidos entre la maleza cuando, de pronto, uno de ellos saca una antigua cámara de filmación –por cierto, este tipo de conjunciones anacrónicas están muy bien explotadas en la serie y juegan a favor en la construcción del universo de la serie–. Sin pretenderlo, el chico despista al guerrero, que es alcanzado por una flecha y muere. En última instancia, descubrimos que el guerrero era nada más y nada menos que el Cid Campeador, y que ha muerto 20 años antes de lo previsto. Un prólogo que funciona como un tiro y que nos plantea una atractiva hipótesis espacio-temporal y varias preguntas: ¿Qué pasaría si el Cid Campeador muriera 20 años antes de lo previsto por culpa de un chico que estaba filmando una sus batallas? ¿Quién es ese chico? ¿Por qué lo está grabando? ¿A qué peligrosa misión deberá enfrentarse esta vez la patrulla?

Entonces, entramos en esa fase antes mencionada en la que todo vuelve a su sitio. Una batería de escenas que sirven para recapitular y resituar al espectador al tiempo que se plantan los primeros pulsos de tramas y subtramas. Una primera escena nos muestra el reencuentro de la patrulla después de un final de temporada convulso que dejó cuestiones sin resolver. Un primer contacto con los personajes que sirve de ‘aterrizaje’: todo lo que dicen y hacen cada uno de ellos es característico de su personalidad o funciona como engarce memorístico (el chiste las patatas ‘bravas’, el cuadro, Terminator…). Todo es como recordábamos. Es como la vuelta al cole, ¿no?

Acto seguido, tiene lugar una escena en la que Susana Torres, que ejerce de enlace del gobierno dentro del Ministerio del Tiempo, reprueba a Salvador todos los guirigáis ocurridos en el Ministerio, avisándole que le vigila de cerca. En una escena posterior, Salvador llega a la conclusión de que si Torres sabe tanto es porque hay un topo en el Ministerio. Es una línea narrativa que apenas tiene recorrido en el capítulo y que –entiendo yo– se trata de un apunte de trama que se recogerá más adelante y que nos previene de futuros conflictos relacionados con el Gobierno (darle espacio a las relaciones de poder puede ofrecer conflictos interesantes).

Otra trama que recuperamos es la relativa a la subtrama que protagonizan Julián y Amelia. En apenas un apunte de acting en la primera escena (Amelia está ansiosa por ver a Julián y le hace ojitos) y una segunda en la que conversan, recordamos que Amelia ayudó a Julián a intentar salvar a Maite y como aquello les unió aún más. También recuperamos la cuestión de la foto de familia en la que aparecen con un bebé y de la que Julián no tiene constancia. Otra línea narrativa de poco recorrido episódico que contará con un par de pulsos más (hasta la despedida de Julián) pero que también resulta necesaria para no perder el hilo de una de las subtramas más importantes de la serie. Además, la escena nos recuerda que Julián puso en peligro al Ministerio en su intento desesperado por salvar a Maite. Información que da paso al primer pulso de la trama que protagoniza en este episodio. Es una trama que da continuidad a la trama de Julián trazada a lo largo de la primera temporada y que terminó con Julián siendo temporalmente apartado del Ministerio. Aunque de vuelta al Ministerio, Salvador decide que Julián aún no está preparado para unirse a la patrulla y lo aparta de la misión (detonante TH).

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Por otro lado, Salvador les cuenta a Alonso y a Amelia su nueva misión. Han encontrado unos huesos en Valencia que corresponden a El Cid cuando, en realidad, su cuerpo está enterrado en la Catedral de Burgos. Su objetivo es viajar a 1099, sacar una muestra de ADN y averiguar si hay un impostor (detonante TA). Además contarán con la ayuda de Espínola, que vuelve tras su estelar aparición in extremis durante la invasión nazi del Ministerio (si, suena loco, ¡y mola!).

Paralelamente, Salvador y Julián mantienen una conversación cómplice. Salvador le cuenta a Julián que sabía de sus viajes, así como los del resto del grupo, pero que nunca dijo nada porque en el fondo sabe que es injusto no dar un poco de cancha. Sin embargo, no está dispuesto a que sus anhelos personales pongan en peligro la vida de sus agentes y lo envía a trabajar en la enfermería temporalmente (1PG TH).

De vuelta a la trama principal, Amelia, Alonso y Espínola viajan a 1099. Un par de escenas de transición (de esas que si el capítulo durara 50 minutos sobrarían pero que la serie aprovecha bien para generar momentos de comedia) dan paso al siguiente pulso: la patrulla se topa con El Cid (Sergio Peris-Mencheta) en mitad del bosque (1PG TA). Un giro de los acontecimientos que deja a la patrulla en el cauce correcto hacia el cumplimiento de su objetivo.

Un apunte: estas escenas de transición también sirven para aderezar el capítulo con pequeñas subtramas, en este caso para limar las diferencias entre Amelia y Espínola. El guerrero no acepta recibir órdenes de una mujer, un guante que recoge Amelia, lejos de amilanarse ante un hombre. Aunque se trate de una subtrama más bien accesoria, los guionistas procuran que el conflicto que trata esté ligado a la personalidad y a la escala de valores de los personajes, de modo que, aparte de cumplir una función complementaria a la trama principal, funcione a nivel de personajes.

El Cid hospeda a la patrulla en su campamento, y mientras cenan, Amelia (quién sino…) advierte que las batallas que cuenta El Cid no son sino fragmentos de ‘El Cantar de Mío Cid’; es decir, la leyenda y no la historia verídica. Una sospecha que pone en duda la identidad del guerrero y estrecha el cerco. Además, el supuesto Cid ha dejado su rastro de ADN en una copa. Pero, oh, Espínola, profano en el campo de la biociencia, da un trago de esa misma copa y sin querer borra el rastro. Una barrera en forma de obstáculo que los guionistas emplean para circunvalar la resolución de la trama, dándole un mayor recorrido. No vaya a ser que el capítulo termine en los miserables 50 minutos…

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En este punto del capítulo los guionistas deciden destapar la identidad del supuesto Cid. En mi opinión tiene bastante lógica puesto que la escena anterior ya dejaba evidencias demasiado claras de que El Cid no era El Cid y no tenía sentido seguir ocultándolo (a no ser que fuera en beneficio de otro giro). Además, a partir de este punto la trama toma otra dirección que irá dibujando la respuesta a la pregunta lanzada en el prólogo. También da pie a conocer otra cara del personaje, más ligada a su historia personal. Una foto de familia nos sugiere que este hombre tuvo una vida y la echa de menos. Aunque hasta este momento hayamos alimentado la idea de que se trata de un impostor, y que por tanto le mueven razones interesadas y maliciosas (bueno, al menos mi cabeza lo ordenó de ese modo), aquí vemos que tiene preocupaciones y empatizamos con él. Tal vez no sea uno de los malos.

Mientras, en el Ministerio Julián atiende a sus peculiares pacientes. Para su sorpresa, recibe la visita inesperada de Irene. De nuevo, recogemos una trama trazada durante la temporada anterior para iniciar una trama menor en este capítulo. En esta trama de apenas tres pulsos Irene se termina incorporando a la patrulla bajo la promesa de volver a recuperar su confianza. No hacía falta más. Bien.

De vuelta a la trama episódica, Amelia decide pasar a la acción y entra en los aposentos del supuesto Cid dónde encuentra el ‘Cantar del Mío Cid’ así como varias fotografías de familia en las que aparece. Ahora sí, ya tiene la prueba fehaciente de que este Cid es un usurpador. Sin embargo… Amelia no se ha percatado de que su peligrosa incursión tenía una espectadora: Jimena (anticipación 1). De este modo se siembra un obstáculo que se materializa unas escenas más tarde.

Alonso y Espínola vuelven de una batalla con una muestra de ADN del supuesto Cid, pero Amelia les comunica que ya no será necesario porque su hallazgo prueba que ese hombre no es el Cid. Y cuando más cerca están de descubrir la verdad… El Cid, alertado por su esposa, detiene a la patrulla (cumplimiento 1). Un nuevo obstáculo para la patrulla y un giro que nos conduce al momento en el que conocemos la verdad que hay detrás del impostor: el supuesto Cid es en realidad un agente del ministerio que tras provocar la muerte prematura del auténtico Cid de forma accidental (es el chico que sostenía la cámara en el prólogo) tuvo que suplantar su vida para que la historia no quedase alterada (2PG TA).

Por su parte, Julián vuelve a las andadas y trata de viajar en el tiempo para ver a Maite, pero el Ministerio ya ha tomado medidas para que eso no vuelva a ocurrir: bloquean esa puerta. Salvador le hace ver a Julián los graves efectos que puede tener anteponer sus intereses a los de la historia.

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Un par de escenas de transición más. Por un lado, Jimena le expresa su preocupación a Rogelio antes de ir a batalla (anticipación 2) y se pregunta quiénes son los invitados. Por el otro, la patrulla se enzarza en un debate moral en el que se dirime si los actos de Rogelio son o no heroicos. Alonso opina que no es tan importante la verdad como el honor y la nobleza (anticipación 3).

Entonces, Jimena le hace saber a Amelia que sabía, desde el primer día, que su marido no era Cid, pero que Rogelio es mucho más bueno y noble y que por eso decidió seguir la corriente. En este escena, Jimena descubre también que Rogelio tuvo en una vida pasa con una mujer llamada Aurora. Amelia le pide que convenza a Rogelio para que no vaya a la batalla porque si no morirá, pero Jimena piensa que su marido es un ángel que viaja en el tiempo –una creencia que es recurrente en los personajes de otra época que descubren los viajes en el tiempo y que resulta sociológicamente verosímil–. Pero las dos mujeres reciben una noticia inesperada: Rogelio ha resultado herido en la batalla (cumplimiento 2).

Volvemos a la consulta de Julián, donde recibe la visita de un agente (David Sainz) que le hace ver que hay mucha gente pasándolas putas a lo largo de la historia. Algo parece cambiar en él (2PG TH: aquí insinuado en la realización, con un ZOOM IN).

Mientras, Rogelio agoniza en la cama. Sus horas están contadas. En su lecho de muerte, Rogelio se lamenta de no poder cumplir su misión después de todo. El pundonor del agente despierta el espíritu de camaradería de Alonso, que le promete sustituirle en la batalla para que la historia no quede alterada (cumplimiento 3). Junto a Espínola, Alonso y el ejército de El Cid van a las armas (CLÍMAX TA).

En una escena posterior se cierra la subtrama Rogelio-Jimena cuando él, en plena agonía, delira y llama a Jimena por el nombre de su auténtica mujer, Aurora. Jimena quiere tanto a Rogelio que le sigue la corriente. Una demostración de amor absoluta que pone el colofón a una pequeña pero intensa subtrama.

La batalla se resuelve mediante una elipsis que nos traslada de nuevo al Ministerio, con todos a salvo. La trama ya está contada, no hace falta más, máxime teniendo en cuenta que rodar una batalla bien se podría comer el presupuesto de un capítulo entero. A mí me vale con lo contado y los efectos especiales empleados durante la escenificación del momento previo a la batalla, con ambos ejércitos frente a frente. Un poco de manduca visual se agradece, y también es una apuesta de la serie.

De nuevo en el Ministerio, Irene se reencuentra con sus antiguos compañeros y les promete que volverá a recuperar su confianza. La escena se ve interrumpida por una inesperada noticia: Julián se ha marchado en algún lugar en el tiempo, lejos de sus problemas, dónde pueda ayudar a quienes lo necesiten. Respecto a este tema, es por todos sabido que esta continuación a una de las tramas centrales de la serie no ha sido el resultado de un proceso puramente narrativo, como cabría esperar, sino de una cuestión externa que tiene que ver con la agenda del actor Rodolfo Sancho, protagonista también de la serie ‘Mar de Plástico’. Sería interesante saber cómo el equipo de guion ha gestionado esta circunstancia. Sea como fuere, lo cierto es que tal y como se desarrolló y concluyó la trama durante la primera temporada no parece descabellado que Julián tome esta decisión. Su marcha no desentona, así que este escollo extrínseco al proceso narrativo de la serie está bien solventado por parte de los guionistas.

Esta escena final, pues, sirve para despedir al personaje (no sé si de forma indefinida o ya se ha incorporado en el rodaje) al tiempo que para puntear algunas de las tramas y subtramas, como por ejemplo la de Julián-Amelia (veremos cómo se desarrolla ahora esta subtrama en ausencia de unos de los actores) o la trama protagonizada por Irene, con la llamada de Julián a confiar en ella.

La imagen de Julián marchando con el petate por una de las puertas del tiempo (CLÍMAX TH) funciona de reverso de la primera escena, dónde reaparece tiempo después para reencontrarse con sus compañeros. Se me ocurre que hubiera estado bien poner más énfasis a ese momento de ‘entrada’ de Julián al Ministerio (en el que parece haberse recuperado) para que esta última imagen funcionara como reflejo visual y dramático de la primera.

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En resumen: el guion de este primer capítulo funciona muy bien, superando con solvencia las dificultades propias de escribir un primer capítulo (recoger tramas, desarrollar la trama episódica, gestionar toda la información sin perjudicar el ritmo, resituar a los personajes…) así como el escollo adicional de tener que integrar la ‘despedida’ de un personaje por razones externas al propio desarrollo de la serie. Y todo sin perder de vista su vis cómica y su naturaleza referencial que tantas alegrías reporta a los fieles ministéricos. Habrá que ver cómo evoluciona, pero a juzgar por este primer capítulo la vocación de calidad va a seguir siendo una máxima.

¡Yipi ka yei hi de putas!

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